Boletín del SPD-26
Posted by pedro campos santos on 22 Enero 2010
Mella y Guiteras. El valor de la Herejía
Ser rebelde es la única forma de ser revolucionario.
Por Carlos C. Díaz
La revolución del 30 fue la tercera etapa de la gran epopeya cubana, las del 68 y el 95 las dos primera y la del 59 la última… hasta ahora.
Pero la del 30…se fue a bolina… y ello ha provocado injusto y negativo olvido de muchas de sus enseñanzas y protagonistas. Sus enseñanzas para el movimiento revolucionario cubano, sus contradicciones, no han sido suficientemente estudiadas. La lista de libros y héroes está repleta de nombres de las otras tres gestas pero aparecen sólo, unos pocos y especialmente unas pocas de ésta. Sin embargo, tanto fue el aporte de dos de sus personalidades y tanto las peculiaridades y singularidades de sus enormes vidas que, aun con recuerdos y biografías incompletas y cuidadosamente seleccionadas, no se han ignorado, ni se pueden ignorar.
Hablemos de Mella y Guiteras, dos cubanos con genes irlandeses.
Julio Antonio y Antonio son de las personalidades más relevantes de la Revolución del treinta.. El primero contribuyó a rescatar el ideario martiano, unió el movimiento estudiantil al obrero y preparaba, cuando cayó, lo mismo que intentaba el otro cuando murió: la insurrección armada en Cuba. En cuanto al segundo, su ideario nacional liberador y antiimperialista, de declaradas proyecciones socialistas está implícitamente expuesto con la pluma y el fusil. Ambos impusieron su impronta en la imaginación del ideario revolucionario posterior.
1.-Mella murió a los 26 años asesinados por el enemigo. Cualquier análisis de su figura debe partir de ese hecho. En su magnifica y fructífera vida evidenció potencialidades extraordinarias e hizo aportes significativos, mas allá de determinismos, equivocaciones, -que no solo fueron de él, sino de todos sus contemporáneos y también de grandes estadistas de la época- o análisis acríticos de la experiencia socialista en la ex URSS.
Queremos seres pensantes, no seres conducidos, nos dijo, y estableció su visión de la realidad y la filosofía emancipadora con ello.
Se destacó como líder estudiantil y deportista. Ingresó en septiembre de 1921 en la Universidad y ya en noviembre participó en la firma de un manifiesto mediante el cual los estudiantes de Derecho se oponían al otorgamiento del Honoris Causa de la Universidad a un general norteamericano.
Fundó la revista Alma Mater. Firmaba sus artículos con el pseudónimo de Lord Mc Partland. Funda la Federación Estudiantil Universitaria (FEU); a propuesta de Mella, se decide en marzo de 1923 celebrar el Primer Congreso Nacional de Estudiantes. Entre los más significativos acuerdos de este congreso está la creación de la Universidad Popular José Martí. También se estableció la Declaración de Derechos y Deberes del Estudiante, donde se definía el deber de los estudiantes de divulgar sus conocimientos en la sociedad y especialmente entre los obreros. Este congreso se declaró contra la intromisión del gobierno de los Estados Unidos en los asuntos internos de Cuba y contra la Enmienda Platt.
En esta época surgió también la revista Juventud, de la cual fue Mella primer director. La revista comenzó a editarse en la imprenta de los tabaqueros y fue allí que Julio Antonio conoció a Carlos Baliño, figura destacada de las luchas independentistas del siglo XIX, fundador junto a José Martí del Partido Revolucionario Cubano, y primero en difundir las ideas socialistas en Cuba. Las primeras influencias las recibiría el joven Mella del pensamiento de José Martí. El ideario martiano, antiimperialista, patriótico y humanista había calado profundamente en su mente, abierta a las inquietudes de un medio complejo y negativo, que incitaba a acometer acciones para lograr cambios inaplazables. Posteriormente se produciría, al influjo de la Revolución de Octubre, su encuentro con los ideales y la teoría marxista,
Su ideal de extender la educación universitaria a sectores más amplios de la población lo plasmó en la Universidad Popular José Martí, expresión del alto compromiso del estudiantado universitario de su época de contribuir a elevar el nivel cultural de los obreros, demostrando el necesario vínculo que debía existir entre los movimientos obrero y estudiantil.
El pensamiento de Mella trascendió los marcos nacionales, al vincularse a la Liga Antiimperialista de las Américas y fundar la sección cubana de la misma en 1925, convertida en importante instrumento de lucha en ese momento histórico.
Manifestación acabada de su pensamiento revolucionario y su compromiso político fue la creación del primer Partido Comunista, junto a Carlos Baliño y otros revolucionarios, el 16 de agosto de 1925. Su labor revolucionaria e incesante crítica a los males sociales engendrados por el entreguismo del tirano Machado a Estados Unidos y la corrupción administrativa, condicionaron su expulsión de la Universidad de la Habana.
En diciembre de 1925, es detenido y acusado de colocar una bomba en el teatro Payret; por esta acusación se declara en huelga de hambre hasta ser liberado bajo fianza. El partido no comprendió este método de lucha y Mella tuvo sus primeas críticas. Debido a su activismo político, en 1926 es expulsado de la Universidad. Posteriormente se exilia en México, donde constituye la Asociación de Nuevos Emigrados Revolucionarios Cubanos (ANERC). []
Consideró al marxismo como una filosofía que intentaba transformar el mundo realmente existente, no inventar otro, que se trataba de justicia, libertad y bondad; reconoció la necesidad del control de los trabajadores sobre el proceso productivo, comprendió que la emancipación de los trabajadores ha de ser obra de los trabajadores mismos. Afirmó con claridad: “Proclamar nuestra absoluta independencia de los valores consagrados…de los maestros que se han atribuido en este siglo veinte, la vanidosa pretensión de ser pastores cuando ya nadie quiere ser rebaño…los oprimidos están comprendiendo que su emancipación solo podrá ser obra de ellos mismos. No mas caudillismo, ora sea militar, civil o intelectual…”
Julio Antonio en carta enviada a los estudiantes, dejaría constancia del carácter profundo de la nueva fase de las luchas universitarias y del trascendente significado que las mismas tenían: “La protesta estudiantil es la misma protesta de la mayoría del pueblo de Cuba. Unámonos con todos las otros que sienten la misma necesidad de terminar con la opresión existente.”
Mella plantea como primer deber del estudiante el de “divulgar sus conocimientos entre la sociedad, principalmente entre el proletariado manual por se éste es el elemento más afín al proletariado intelectual, debiendo así hermanarse los hombres del trabajo, para fomentar una nueva sociedad, libre de parásitos y tiranos, donde nadie viva sino en virtud del propio esfuerzo.”
Otro capítulo descollante en la vida de este esforzado paladín fue su vínculo con la clase obrera al establecer fraternales lazos de amistad con otros revolucionarios de ideas marxistas, además de Carlos Baliño, como Alfredo López, máximo dirigente de la Federación Obrera de La Habana, por quién sintió gran admiración y a quien lo llamó “Maestro”.
Hizo una lectura original y revolucionaria del legado martiano, aplicó nuevos métodos de lucha-la huelga de hambre-y estuvo contra el sectarismo comunista y la estrechez de mira. Fue un internacionalista. “Lo importante no es pensar que vamos a realizar la revolución dentro de unos minutos, sino si estamos capacitados para aprovechar el momento histórico cuando este, fatalmente, llegue”. Dijo.
Pero Mella fue mucho más allá. Comprendió la necesidad del cuidado de la naturaleza e identificó su principal depredador. El trabajador comprende cada vez mas que entre él y la naturaleza hay un intruso que es preciso quitar de en medio: el capitalista, dijo y nos sorprende con su oposición a la pena de muerte en una época en que pocos pensaban así. Ahí estaba también, su vocación martiana: “Levantemos nuestro grito de protesta ante…la inútil severidad, ante el crimen cometido en nombre de una ley arcaica y contra los principios de la ciencia nueva”.
Cuando Mella llega a México, el PCM afrontaba una profunda crisis interna. En el V Congreso del PCM, en abril de 1928, Mella y su grupo llaman a reorganizar la lucha sindical pero son derrotados por la dirección del partido, que los acusa de intentar una nueva dispersión de las fuerzas obreras.[9] Todo esto sucede en vísperas del IV Congreso de la Internacional en Moscú.
En julio de 1928, apoyado por delegados obreros y campesinos, Mella, junto a Diego Rivera gana la votación y los dirigentes de la Internacional Comunista son obligados a permitir el nacimiento de la Confederación Sindical Unitaria de México que se opondría a la oficialista CROM. Esto provoco nuevas controversias.
En septiembre de 1928, la derecha del PCM pide la expulsión de Mella por el crimen de trabajar contra la línea del partido. Mella es destituido del comité central y aislado. Ante la prohibición absoluta de organizar una expedición a Cuba, suspende su colaboración con el partido y sigue con su proyecto.
Dentro de su fecunda obra rezan trabajos como El grito de los Mártires y su insuperable escrito Glosas al pensamiento de José Martí - ambos publicados durante su estancia en México. El 10 de enero de 1929 es asesinado en México mientras caminaba junto a Tina Modotti, presumiblemente por matones a sueldo de la dictadura de Gerardo Machado.
Algunos de sus compañeros, revolucionarios y luchadores también, no lo comprendieron ni entendieron lo nuevo de su acción y… fue expulsado de dos partidos comunistas de la época, el Cubano y el Mexicano. La historia ya dijo sobre ello, para que abundar.
“Nada de nuestra obra se pierde. El revolucionario tiene orgullo de ser puente para que los demás avancen sobre él.” Su inolvidable frase Muero por la Revolución llevaba en sí misma toda la fe y el ímpetu de su acción luchadora con la que despertó multitudes y sumó voluntades en el camino hacia una sociedad justa, solidaria, libre, sin amo imperialista, ni explotadores, ni oprimidos por cualquier razón.
2.-Guiteras. Reunía todas las aptitudes del dirigente y el líder: “talento, sentido político, formación teórica, coraje sin tasa, abnegación sin límites, desinterés sin medida. En él se operó el insólito fenómeno de aunarse, en dinámica armonía, el hombre de pensamiento y el hombre de acción. “Lo mismo servía para la barricada que para el gabinete”, dijo de él Roa, uno de los hombres del 30.
Admiró y apoyó a Mella en su huelga de hambre, y participó activamente en el movimiento popular que se desarrolló para liberar al líder estudiantil. Los conocimientos que poseía acerca de la lucha por la independencia en Irlanda, de las guerras de independencia cubanas y la lucha de su generación lo llevan a concebir la insurrección. Mella cae, también, mientras preparaba lo mismo.
Agrupa revolucionarios de varias generaciones en diferentes organizaciones y profundiza su ideario político, expuso un programa centrado en la unidad de todas las fuerzas antidictatoriales. En el Manifiesto al Pueblo de Cuba, Guiteras demuestra que: “sólo la fuerza de la unión de todos los hombres -aunque posean diferentes tendencias políticas- envueltos en la lucha, por lograr un régimen de libertad y justicia, podría lograr el triunfo de una verdadera Revolución”. El punto central de este documento fue el llamado a la lucha armada como vía más práctica para derrocar la dictadura.
Consecuente con sus ideas, Guiteras demostró su plena identificación con las demandas de las masas populares, las artífices de la revolución para él, como para José Martí.
La revolución por la cual luchaba tendría que encarnar una verdadera renovación de los valores y de todas las instituciones y no sería una simple sustitución de hombres. Nos dijo: “Se servía al imperialismo yanqui o se servía al pueblo, pues sus intereses eran incompatibles”.
Madura como un político que sin ceder principios sólo hace público aquello que es imprescindible, nos puntualiza una historiadora. Y cuando tiene la oportunidad del poder no titubea. No se preserva par otros momentos. Lo utiliza decididamente. En medio del asedio de la derecha y de la incomprensión de parte de la izquierda, Guiteras emprende un inédito accionar con radicales medidas en beneficio de los trabajadores. Creó la Secretaría de Trabajo. Implantó la jornada laboral de 8 horas. Estableció el jornal mínimo. Depuró los organismos estatales. Repartió tierras y proyectos de colonización. Proclamó la autonomía universitaria. Lanzó la convocatoria para realizar una Asamblea Constituyente. Promulgó la rebaja de los precios de los artículos de primera necesidad. Redujo el precio de la energía eléctrica. Y al final Ordenó la intervención de la llamada Compañía Cubana de Electricidad.
“Nosotros podemos conseguir la independencia política fácilmente -explicaba en 1933- pero la perderíamos enseguida”. Por independencia económica entendía Guiteras”. “La producción -agregará Guiteras con definitoria precisión - irá a manos de todos los cubanos que trabajen y produzcan”.
Vuelve a insistir en la radicalidad de la revolución que se propone organizar, la cual “….no constituirá un movimiento político con más o menos disparos de cañón, sino una profunda transformación de nuestra estructura económica-social…, una liberación absoluta…que es la que responde al clamor de las masas que todo lo sufren, que todo lo padecen”.
En su aislamiento político y en el fracaso de su ministerio tiene responsabilidad la izquierda de entonces. No era anticomunista. Pasó gran parte de su ministerio intentando la alianza e hizo propuestas que otras organizaciones revolucionarias no aceptaron. Algo hasta hoy incomprensible. Tenía una gran simpatía por Julio Antonio Mella, fundador del Partido Comunista de Cuba.
Una compañera señala: “El complejísimo y adverso escenario de entonces, la falta de experiencia de muchos revolucionarios y cierta izquierda demasiado dogmática explican el problema que ya tenía para Guiteras su solución a plazo histórico. Comprendía como la desunión existente hasta entonces, era la causa principal de la debilidad de la izquierda en el país. Y en la última entrevista que se le hizo manifestaba que “quizás por primera vez en Cuba, se aúnan elementos y grupos que dentro de una misma ideología representan matices distinto…”.
Al final, Creó la organización revolucionaria, Joven Cuba.. Su programa trazaba los objetivos y tareas de una Revolución de liberación nacional, agraria, democrática y antiimperialista. “Las transformaciones de los pueblos están limitadas por realidades histórico-económicas de una parte, y realidades espirituales de otra; las transformaciones sociales requieren posibilidades de conciencia -subjetivas–, tanto como posibilidades ambientales -objetivas”. “Cuba reúne los elementos indispensables para integrar una nación pero no es aún Nación… Cuba permanece en estado colonial. Supeditada al capital extranjero, la estructura económica cubana es un aparato que no sirve a necesidades colectivas de dentro, sino a rendimientos calculados por y para los de fuera.” Y agrega : “De ahí la idea polar de nuestra orientación: para que la ordenación orgánica de Cuba en Nación alcance estabilidad, precisa que el Estado cubano se estructure conforme a los postulados del Socialismo.”
Puntualizaba: “Lograr que Cuba se transformara en el Estado de humana dignidad en que noble y fácilmente se ascienda a modos superiores-ulteriores de cultura”. “Al Estado socialista nos acercaremos por sucesivas etapas preparatorias. Fijada la gran meta a la que dirigimos la marcha, nuestro Programa debe interpretarse como el trazado de la primera etapa”..
Es clara su simpatía ideológica y estratégica con el programa nacional liberador de la Asociación de Nuevos Emigrados Revolucionarios Cubanos (ANERC) y con las tesis de Julio Antonio Mella sobre las etapas de la Revolución Socialista en Cuba.
Cuentan que en sus últimos días de clandestinidad tenía por cabecera el libro “El Estado y la Revolución” de V. I. Lenin. No es casual que en el momento en que es asesinado Guiteras que, como Mella también preparaba una expedición armada, cayera combatiendo a su lado, Carlos Aponte, comunista venezolano, compañero de luchas del fundador del primer partido marxista leninista cubano.
Pablo de la Torriente nos dijo: “En su apasionante carrera política hay páginas buenas para que un historiador sin miedo diga la verdad y la angustia de un hombre honrado en la encrucijada de los dilemas terribles. Más Antonio Guiteras, como quien sale vivo de una emboscada, pasó por esos momentos, abrumado, pero seguro en su fe, en su fiebre por la revolución. Porque la revolución fue como una fiebre en la imaginación de éste”.
El día 8 de mayo de 1935, fue traicionado, rodeado y combatió hasta el final, junto al revolucionario venezolano Carlos Aponte, en el Morrillo, “…así se perdió la figura más empinada, el ánimo mejor templado, la voluntad más indomeñable, el brazo más enérgico y el espíritu más puro del movimiento nacional revolucionario”, al decir de Raúl Roa.
3.-Ambos lideres hicieron aportes significativos a la revolución cubana, ambos fueron rebeldes y creativos, ambos incomprendidos y confrontados por sus compañeros, ambos fueron internacionalistas, ambos se dieron cuanta de que en las condiciones cubanas la lucha armada era la vía, ambos buscaron nuevas vías para un Socialismo autóctono, ambos fueron, en resumen, herejes con muchos enemigos y ambos, en gran parte por ello, continuaron viviendo en el imaginario de los revolucionarios cubanos.
Bibliografía:
Por qué leer a Mella. Julio C. Guanche,
Julio A. Mella. Eterno Revolucionario. Evelio Tellería Alfaro,
Julio Antonio. Hasta después de Muerto. Celia Hart,
Guiteras, un revolucionario.


