El Tintero Colectivo

Boletines del SPD

Boletines del Socialismo Participativo y Democrático

Boletín del SPD-29

Posted by pedro campos santos on 9 Febrero 2010

Sobre héroes, trincheras y destinos en Cuba
Por Ramón García Guerra.

Los héroes de carne y hueso.

Entre las figuras de héroes que dibujaban los textos escolares hallé
temprano aquella de un niño holandés que había salvado a su pueblo al
tapar con el dedo un agujero por donde el agua amenazaba echar abajo
un dique de protección que cubría a la ciudad. Soportó hasta sentir
congela-do su dedito sin desistir. Cuando me tiraban de la cama de
madrugada para echarme en una piscina casi congelada donde entrenaba
la natación, siempre tenía presente a mi Héroe. Cuando vi aquel niño
vietnamita que una bomba de napal quemaba en vida, supe que se hallaba
un poquitín más al Sur mi Héroe. Cuando un poeta me acusó de héroe,
–y todo está bien mientras eso no sucede– en la ciudad de Luena
(mayo, 1978), pensé que se había equivocado al elegir su Héroe.
Entonces había visitado los prostíbulos más celebres de Luanda
-Kinachichi y El Jumbo–, había pacotillado en todas las candongas de
Angola… ¡Yo no podía ser un héroe! Confieso que la actitud de kamikaze
que elogiaba en mí el poeta superaba la estatura de mi Héroe: porque
se alejaba de mi realidad. Los héroes son aquellos que logran escribir
un poema bajo un aguacero. Esperan tres horas como estúpidos bajo un
poste eléctrico a la amada para decirle: Hola, ¿cómo estás?  Suelen
andar ágiles con una banderita en alto toda la tarde bajo el sol –con
hambre, además–. Siente miedo; mucho miedo. Pero no dicen eso. (Este
es mi caso.) Porque en medio de una guerra no siempre se encuentra
otra opción que no resulte en seguir adelante frente a alguien que
alberga ideas homicidas contra tu persona. Un héroe es aquél que
afronta el desafío de hacer suya la razón de un mundo en libertad. (La
utopía martiana se refiere a “ese estado apetecible donde cada hombre
se conoce y ejerce”.) ¡Qué digo! Los héroes de cartón que todos
hallamos en los textos escolares resultan ser el testimonio del
chantaje ético-moral que los políticos nos hacen hoy mismo.
Comportarse bien no siempre nos convierte en mejores seres humanos.
Darcy Ribeiro le dedicó su libro: El dilema de América Latina a los
jóvenes iracundos del Continente. ¿Por qué? No sé. Los héroes que
conocí en Casa de las Américas, por ejemplo, serían menos dioses y
más amigos. Todos iracundos, además.

Contextualizar la condición humana del hombre.

El mundo hoy resulta tan pequeño que resulta casi imposible ocultar a
Robinson Crusoe. Imaginar que podemos idear un hombre nuevo
desconectado de la realidad sería como creernos que existe realmente
la soledad. Los ideales que nos hacemos del ser humano los tuvimos que
destilar del cotidiano. Solo así se recibe el aroma de la vida. El
plato de frijoles que le brindo a mi vecina ahora me hace más humano
que aquél que le robó la bicicleta en esta tarde. Después está el
peligro de verlo complicado todo por los filósofos. Los estudios
económicos y filosóficos de Carlos Marx (1844) habían sido dedicados a
problematizar la condición humana del hombre: definición, organicidad,
apropiación, actualidad, etcétera. Siguiendo el canon eurocéntrico de
las ciencias sociales, podemos hacer la parábola de esta condición
humana de la sociedad y del hombre del siglo XIX: quizá de Diderot a
Bismark -o mejor: de Napoleón a Parsons–. Los cambios del
sistema-mundo entre 1870 y 1930 son registrados por la filosofía de
Nietzsche. El estupor que produjo el súper hombre de Nietzsche para la
Ciudad Letrada de la época, más que la revelación de un filósofo,
resultó ser la confesión de toda la visión decimonónica que padecían
las ciencias sociales de finales del siglo XIX. ¿Los héroes de Marx se
hallarán sólo en Balzac? Pienso que el antihéroe de Nietzsche habita
El Castillo de Kafka. El tipo de hombre nuevo -oficialista o
contracultural  pos-1968, básicamente, resulta ser la ridícula
parodia del hacedor. Podemos crear universales muy localistas. El
rostro del hombre nuevo (”que va surgiendo”, nos decía Che) se asoma a
la realidad dado por el heroísmo cotidiano de la multitud ante el
infortunio -decía otro argentino con razón: Ernesto Sábato. Las
artes que corean las batallas de la vida no escapan de la realidad.
Qué cosa sino hicieron todas las vanguardias artísticas del siglo XX
-alertaba Che Guevara– que no fuera confirmar la condición humana
alienada que estuvo contenida en “nuestro siglo decadente y morboso”
(sic. siglo XX). [”Este siglo tuvo pocas ideas, decía Octavio Paz:
todas fijas, todas homicidas”.] Creemos que la condición humana que
finalmente adopte la sociedad futura se presentará como la revelación
de cierta dimensión inédita de la misma. Entender fuera de contexto la
condición humana del hombre tendrá intensiones feas detrás… mientras
no prueben lo contrario.

Paradigmas de lo humano.

La cuestión fue encubierta con el embuste: humanismo burgués vs.
humanismo socialista, según la ortodoxia marxista. Incluso les dio
tiempo a publicar varios millones de libros que decía lo mismo. Lo
único que podía estropear esta verdad era que aquellas bestias
burguesas iban siempre bien vestidas. El dilema se presentó cuando
los nórdicos se inventaron un socialismo evolutivo en la misma
frontera con los soviéticos. Esto logró desbancar aquel engendro que
el filósofo marxista Adolfo Sánchez Vázquez calificó de “sociedad
pos-capitalista no socialista”. (Un coño.) El colmo sería ver cómo
aprendía el capitalismo a convivir con contenidos socialistas dentro
de sus sociedades y cómo naufragó el socialismo con menos capitalismo
hacia su interior. Definitivamente la mejor respuesta la ofreció
Brezhnev: La Momia. Quizá sea algo simplón lo que digo. Pero… Los
cambios en el mundo que suceden desde finales de la década de 1970,
–Escuela de Frankfurt presente– podrían ser definidos a partir del
conflicto entre la razón instrumental moderna y el espíritu
ecolibertario rebelde de entresiglos. (Espíritu que resulta de la
revolución cultural de 1968, además.) Por una parte, en este contexto
de franca globalización en el mundo aumentan el contacto
intercultural, pero aún ocurre menos el diálogo transcultural entre
los pueblos llanos. Por otra parte, las políticas culturales de los
Estados tienden a folclorizar a los arquetipos humanos y las
comunidades sociales que integran los mismos. Las redes sociales que
articulan los pueblos del Continente en la década de 1990, supuso una
superación de tales fronteras. [Las matrices de identidad en América
Latina se vieron afectadas: indigenista (Mariátegui), antimperialista
(Martí/Sandino) y nacionalista-cultural (Rodó). El idealismo del
indigenismo se actualiza, por ejemplo, como proceso de refundación de
las naciones o como reacción de corte fundamentalista ante el opresor.
La derrota político-cultural del indigenismo comenzó en Bolivia (1952)
y resultó definitiva con el MZLN (1992).] Debemos de inventar otro
mundo. ¿Tendría algún sentido decir: “Somos seres sociales”? Y lo
social, ¿qué es? Las ideas circulares fallan aquí. El maná que resultó
del eterno “retorno a las raíces” ahora se agotó: no hay a dónde ir
desde esa fecha. Esta es una época heroica, diría Mariátegui. El
espejo de América fue quebrado por el conquistador y el acto
liberador debe consistir en rescatar esos fragmentos para rehacer la
imagen integra de aquellos que somos hoy mismo.

El Hombre Nuevo y la Revolución Cubana.

Cincuenta años después, ¿somos los mismos? La imagen del hombre nuevo
en Cuba semejaría un cesto repleto de figuritas de papel fallidas que
son resultado de un juego infantil que nunca terminó. Figuras a medias
que ahora reclaman su espacio en el debate. Espero que seamos
necesarios todos mientras se halle pendiente una discusión sobre los
destinos de Cuba. Porque todos esos ensayos de hombre nuevo llevan
clavada la esperanza en medio del pecho de aquellos que aún continúan
al pie de cañón soñando un mundo mejor. Existió una tensión constante
entre las amplias exigencias que planteaba el proyecto y las escasas
posibilidades que ofrecía la realidad durante las últimas cinco
décadas. Lo cual nos permitía que fuera actualizado de forma continua
el primero y que aquello nos obligara a admitir la contingencia de lo
que hacíamos luego en el cotidiano. Nada era definitivo al final. [La
mejor definición que podríamos ofrecer sobre el hombre nuevo que
produjo la Revolución cubana la hallaremos en un poema de Juan Gelman:
“Anclao en París”.] Según Che Guevara, nada debía suplantar el
esfuerzo de autoeducación que el propio individuo había decidido
cumplir, en principio, como una forma de implicación del mismo en el
cambio. Lo que hasta hoy logramos en Cuba sería “a pesar de”.
(Estatismo mediante.) La actual fractura entre el discurso y la
cotidianidad se hallará manifiesta en la propia concepción de la
política que adoptamos en la práctica ordinaria. El hecho de la
fractura signa la vida cotidiana de los cubanos cuando éstos se ven
obligados a operar con códigos diferentes para solucionar los muchos
dilemas que enfrentan en la misma. La cuestión se refiere a los
horizontes y métodos por emplear. En tal sentido, aquella estrategia
política que debíamos de desarrollar en la transición al socialismo
en Cuba, –según Che Guevara– sólo hallaría su realización por
medios educativos sociales y siendo técnicamente creativos como
sociedad. Después de todo, la historia pudo descalificar aquel
ejercicio. (Sin dejar su potencial agotado, quizá.) Las metas
políticas en la actualidad serán diferentes. Estando en camino el
hombre nuevo, no resultará éste: ni lacayo, ni contrariado, ni
simplón. Este hará mejor vida, sin duda. Los escotes de idealismo
tendrán que resultar aún mayores. Casi para llevar al desnudo el alma
de todos.

Socialismo igualitario.

Siempre cruza algo desde la vieja sociedad a la nueva sin que podamos
impedir este tráfico en la frontera. En tal sentido, la solución de
continuidad en Cuba entre el capitalismo periférico y el socialismo
igualitario se hallaría en el populismo que justificaba a ambos
regímenes. El peligro que aguarda a la sociedad cubana (futura)
resultará del estatismo que ralentiza en la actualidad la marcha de la
multitud. (Autoritarismo, quise decir.) En medio de embeleso popular
Che Guevara hace de aguafiestas: uno, somete a discusión la condición
de vanguardia política en proceso -simbiosis, integración y

disolución–; dos, habla de la educación para el trabajo, de recrear
la condición humana en el proceso, y (sino) del peligro de extraviar
el camino. La crítica de Carlos Marx al programa de los
socialdemócratas alemanes reunidos en Gotha, define la primera fase
del socialismo como una etapa grosera y vulgar, donde los estrechos
marcos del derecho burgués aún se hallarán vigentes. En la visión del
Che Guevara los países en donde el socialismo había logrado triunfar
faltaba una etapa no incluida por Marx en aquel esquema. Lo cierto es
que aquel esquema era el que debía acomodarse a la realidad de estos
países y no al revés. El dilema de América Latina, según Darcy
Ribeyro, resulta de la deformidad de aquellas estructuras suyas
dispuestas para servir a la dominación de aquellas clases gerenciales
que tributan a intereses exógenos. (La estructura deforme de sus
economías es sucedánea de la dominación de sus opresores.) El detalle
se encuentra en que la Revolución cubana actualizó las estructuras de
poder para seguir sirviendo a los intereses en cuestión. La cuotas de
plus trabajo que entregamos hoy al capital son mayores; porque, siendo
todos empleados del Estado (87%) -con tasa de ocupación altas: 95%–,
los cubanos deben soportar gastos de administración elevados, pérdidas
por mala negociación del producto en el exterior, precios y dádivas
que “debemos” pagar a la Nueva Clase, etcétera. Luego estos señores se
ocuparán en disciplinar a la sociedad para ofrecerle al socio
extranjero todas las garantías que aquél necesita. Los cálculos de
Marx podrían ser corregidos y reciclado su esquema. El ciclo
histórico que cerraría el socialismo igualitario en Cuba -etapa
grosera y vulgar, según Marx–, entre 1959 y 2001, redujo la condición
humana a la categoría de “medios básicos”. (Según hemos sido
calificados desde el argot popular.) La reacción de la sociedad es
(será) libertaria. Es decir, busca hoy capitalizar las autonomías
antes logradas. Sobre estas bases articula redes sociales más amplias.
Construiremos una sociedad abierta y democrática sobre las ruinas
dejadas.

Ethos ético-social: política, moralidad y sociedad.

La neblina estatista oculta la posibilidad de regular sobre mecanismos
no-políticos (ético-sociales) la sociedad –mediante un régimen de
autonomías locales relativas–. Estos métodos estatistas distorsionan
la propia realidad. La cuestión es política de fondo. Como antes
sucedió con Cortez en México, ahora, por analogía, pienso que la
Guerra Fría fue ganada por la realpolitik del capitalismo contra la
ostpolitik del socialismo en la década de 1980. En un ensayo mío: La
vida cotidiana en Cuba (2009), me refiero a las formas de regulación
social que empleó la segunda república burguesa cubana para asegurarse
el mínimo de control político sobre una sociedad nacional. (Sociedad
que además solo necesitaba ser movilizada a medias por el opresor. Esto
podría explicar la altísima selectividad que identificó al modelo de
dominación política que se estableció en dicha república.) En cambio,
la multitud que debió involucrar el régimen pos-1959 resultó absoluta.
La forma estatista de movilización facilitó -y fue congruente con– la
realización del proyecto igualitarista de la Revolución cubana, pues
aquellas respondían a metas extensivas de desarrollo del mismo; así
como sus prácticas y estructuras de poder eran legitimadas por un
modelo de hombre-masa como sociedad política. Enfrentar y erradicar el
estado de ninguneo que fomentan en la actualidad los métodos de
estatización/masificación de la sociedad sería posible, en principio,
mientras se reconozca la función regulativa de la moralidades que
producen los distintos sectores sociales de la sociedad en cuestión.
[El síndrome del regionalismo nos inmoviliza.] El desafío de
rearticular los proyectos de vida en condiciones de sobremodernidad
-según ha sido definida por Marc Augé– exigirá la adopción de una
mecánica fina para las estructuras de poder político de la sociedad
cubana. Quedaría esta anulada si sigue insistiendo en aplicar métodos
estatistas. Seamos francos, la forma estatista tributa a diseños de
dominación que hacen de la Nación -según Darcy Ribeyro (1992)–, como
un lugar en donde el libre juego de los actores políticos nunca
sucede. Incluso el modelo de regulación ético-social que sugiero se
mantiene en esa lógica de poder. (Propongo ahora actualizar la
legalidad al adoptar una jurisprudencia más sofisticada y mejor
dotada, así como otorgarle una función política a las formas
ético-morales en la regulación social de la sociedad.) La cosa es que
la sociedad es creada por todos. Pero no todos los días. Entonces
debe ser sostenida aquélla en el tiempo.

Estado (apetecible) martiano.

Los más ilustres poetas decimonónicos cubanos se suicidan: Casal y
Martí. (Poetas, he dicho.) Cada uno a su modo. La idea de lo social en
ambos está signada por esa eticidad que les hace morir solo de un
modo: siendo libres en su dignidad (con honor). El acto de confesión
de los ideales de sociedad más público en Martí, acerca del destino de
Cuba, lo hallo en el Manifiesto de Montecristi: texto en donde habla
de “aquel estado apetecible donde cada hombre se conoce y ejerce”. En
tal sentido, se refiere Hannah Arendt a la condición humana como
relevación -nunca como construcción social– de la misma. La acción
constructiva de la sociedad, según mi opinión, tiene por contenido las
formas de intervención sobre las estructuras que “traducen”
(reconocen/distorsionan) aquella condición humana revelada del hombre
como sociedad real existente. Pienso que el hombre es bueno por
naturaleza y que dichas estructuras sociales lo convierten en un
monstruo. Imagino, además, sólo podría darse mediante aproximaciones
sucesivas aquel acto revelador. Los prismas que hemos adoptado han
contribuido a ocultar, distorsionar o revelar dicha condición. La
sociedad de escala humana que imaginó José Martí -formada por pequeños
granjeros, dotada de múltiples gremios, ocupada en el mejoramiento
humano, hecha a la medida del hombre natural, cuidando de los
equilibrios sociales y políticos, cultores de los universales más
íntimos, etcétera–, definitivamente, no podría ser construida hoy
porque esto resultaría en una aberración moral e intelectual de
infinitas consecuencias políticas -casi todas adversas para el país–.
Ahora bien, asumir la posición de Martí –salvando las distancias–
(aquella que éste adoptó a finales del siglo XIX), y desde allí
imaginar otra Cuba, sería la mejor decisión que podríamos tomar los
cubanos, frente a una eventual discusión sobre los destinos del país.
La adopción del ideario martiano sería la plataforma mínima que
pudiéramos entre cubanos alcanzar por consenso. [Salvando las
distancias, insistiré.]

La ética corrupta del poder.

Los pactos sociales que fueron adoptados por el Estado cubano durante
la etapa de repliegue (1989/1994) tenían por objetivo asegurar la
gobernabilidad en régimen político de la sociedad cubana. Estos pactos
suponían la existencia de una sociedad fracturada que ahora era
aceptada como interlocutora del poder dada la situación de emergencia
que enfrentaba en este período la misma. Después de asumir la
presidencia Raúl Castro tuvo la oportunidad de actualizar estos pactos
sociales antes contraídos por el Gobierno cubano. [Durante 2007 se
realizaron varios congresos de ONGs cubanas: UNEAC, CDR, ANAP,
etcétera.] No lo hizo. ¿Por qué no? En la etapa de estabilización del
régimen, entre 1995 y 2000, se articuló un nuevo equilibrio de poder
sin afectar a los pactos en cuestión. Lo mismo sucedió con la ofensiva
que se realizara a partir de 2001 (Batalla de Ideas). Incluso esta
última siguió adelante en paralelo sin discutir con aquéllos ni
enfrentar los efectos perversos que habían creado los mismos. Entonces
intento una res-puesta a la pregunta anterior. Conservar tales pactos
le asegura a Raúl Castro el mantener cotas bajísimas de movilización
política de la sociedad. Es decir, la única función política que éstos
tendrían se hallaría en la actualidad en la tarea llamados a cumplir
que sería la de alcanzar la “cooptación” de dichos sectores sociales.
En este estado de medias tintas, el desafío que deben enfrentar
aquellos que buscan alternativas que presentar contra el estatismo
sería el de resistirse caer por la pendiente que les llevaría al
civilismo. Estas son dos caras de una moneda, he dicho mil veces.. La
política de rearticular la relación entre Estado y sociedad, donde
ocurra una restitución del poder constituyente que ha sido
secuestrado por el primero y que pertenece a la última, parece no
interesar al Gobierno cubano. Mientras tanto, éste busca ganar tiempo
a su favor. ¿Para qué? ¿Intentan acaso corregir la actual situación de
desastre de la economía nacional para asegurar una perdurabilidad que
justifique el acto de recordar/agradecer a los artífices de esta
aventura? [Confieso que en privado yo hablo bien de ustedes -les
digo–.] Ahora bien, reclamo: no gasten más recursos que no imaginan
cuán necesarios nos serán el futuro. Por favor, no hagan más
compromisos que jamás van a poder cumplir. Debemos de recordar que,
según nuestro sistema de derecho, aceptar una herencia incluye
reconocer las deudas del causante.

El rostro del hombre del siglo XXI.

Participamos en la batalla por hallarle una solución de continuidad en
Cuba al socialismo. En un artículo mío: “El socialismo que defendemos
los libertarios” (2009) hemos ofrecido un programa de reformas que
afectarían la integridad de la sociedad cubana de conjunto. La opción
que adoptamos se contrapone sin remilgos al socialismo autoritario y
al capitalismo periférico que se presentan como escenarios posibles en
la actualidad. La adopción de aquel paquete de reformas traería
algunos beneficios de inmediato para todos cubanos. Los cambios en la
estructura de gobierno, por ejemplo, -dando una mayor autonomía al
municipio dentro del mismo– reduciría la edad promedio de los
directivos en una década de menos, así como elevaría la presencia de
negros y mujeres 15/20%  así superior. (La cuestión no se reduciría a
cotas de “representatividad” aún mayores para amplios sectores de la
sociedad, sino, además, deben estos cambios cargar la agenda pública
con dilemas más decisivos para el pueblo llano en su cotidiano.) Los
cargos decisivos serían ocupados en el momento de clímax de la
sociedad en curso (2012/2028) por aquellos que tienen hoy 21/38 años
de edad. En la etapa del “cuesta debajo” del modelo de sociedad en
cuestión, –es decir, entre 2020 y 2028– recaerá la carga mayor de
responsabilidad sobre aquellos tendrían hoy edades de 21/29 años. Las
etapas de socialización que recibieron les capacitan para enfrentarse
a los desafíos que pudieran estar enfrentando todos en el futuro.
Cualquiera sea el escenario que triunfe, parece que la apuesta del
gobierno por una sociedad del conocimiento sobre productos de la
inteligencia está siendo aceptada por todos. Las críticas al modelo
productivista que hacemos abren la posibilidad de construir como
alternativa un modelo ecolibertario de sociedad. (Pensamos ahora en
Murray Bookchin.) Pero… Seamos entonces realistas. En el mejor de los
escenarios posibles esta alternativa se vería realizada en aspectos o
momentos puntuales al interior de nuestra cartografía insular en el
siglo XXI. No obstante, la propia reducción del grado de
contingentividad del modelo de sociedad (futura), debe fortificar la
independencia de la economía -dada por la mayor integración entre los
sectores–, así como restringir la importación de bienes de capital.
Sea cual sea el tipo de sociedad que surja del período de transición
en que nos hallamos hoy en Cuba, todo estaría atado a la decisión que
cada cubano tome hoy mismo.

Santa Fe, Ciudad de La Habana, Cuba: 22 de enero de 2010.
E-mail: ramon0260@gmail.com

Pages: 1 2 3 4 5

3 Responses to “Boletín del SPD-29”

  1. Antonio Díaz Medina Says:

    Realmente un magnifico trabajo de Pedro Campos sobre el mercado y el socialismo. Le anexo a continuación algunas ideas que quisiera publicar al respecto.
    Antes comentar lo siguiente:
    El trabajo asalariado es la forma de explotación capitalista a diferencia de la servidumbre y la esclavitud. Esto es un hecho, pero no es sinonimo de capitalismo. Capitalismo es capital como relación social predominante que integra capital de todo tipo incluído el variable que se utiliza para el trabajo asalariado.
    La intención de Pedro Campos es bien clara, pues el asocia al Estado de cualquier tipo con el capital, y con el capitalismo de estado, más o menos monopolista según su desarrollo.
    El no concibe un Estado que no sea capitalista, de ahí la necesidad de identificar trabajo asalariado con capitalismo.

    Su fundamento es bien sólido, la tendencia burocrática y estatista de la clase obrera en el poder puede y de hecho, convierte al estado de obreros y campesinos en tan explotador como cualquier capitalista de casta pura.
    Pero aqui surge un problema bien práctico, el socialismo es una etapa de transición, es el nombre que le da Lenin a dicha etapa en el Estado y la Revolucion, aunque esto se confunde mucho en cosas que leo. La dictadura del proletariado es su forma de gobierno, de estado. No hay de otra, hablando prácticamente. Esto es un hecho más que probado en toda revolución de las ocurridas hasta ahora, gustenos o no el nombre, sobre todo viciados por el ¨democratismo¨ actual, más burgués que obrero.
    Esta verdad obligó al comunismo de guerra, que, con una flexibilidad a envidiar Lenin y otros dirigentes soviéticos convirtieron en NEP prácticamente en meses, sino semanas. Lo que de práctica socialista ha venido después, es bien rica en realidades que demuestran lo que bien explica Pedro Campos en este artículo con relación al mercado, la mercancía en el socialismo. En el documento que le adjunto dejo esto mejor explicado como lo veo.
    El problema es que la tendencia al burocratismo y al capitalismo de estado de los estados socialistas hay que conbatirlo con autogestión y cogestión obrera, que también suscribo, pero esto no nos puede llevar a enterrar a la dictadura del proletariado, al estado de obreros y campesinos y al trabajo asalariado mientras este sea una necesidad inapelable, así com la rueda para el transporte terrestre.
    Mejor, el artículo lo anexare en otro envio para no hacer excesivamente voluminosa esta nota.

  2. Antonio Díaz Medina Says:

    Aquí una segunda nota anexando el escrito que hice hace algunas semanas y deja claro lo que pienso sobre el mercado y el socialismo.

    Cuba y el Mercado

    Uno de los rasgos más negativos del sistema económico cubano actual es su excesiva centralización. Se parte del criterio que más centralización es más control sobre los recursos y por tanto mejor administración y más efectividad de los mismos. Los resultados económicos del país indican lo contrario. Pretender decidirlo todo desde el centro de dirección del país lo detiene o lo hace lento hasta la paralización.
    Lo comparo con el organismo humano. Decidimos (hasta donde objetivamente sea posible) que comemos, a que hora y en que cantidad. No podemos tomar decisión alguna sobre: el tiempo que tomará la digestión, que jugos gástricos y en que cantidad participarán en la digestión en los distintos niveles del tubo digestivo, cuanto será absorbido por el organismo, y sobre todo, como será la alimentación de cada órgano o de cada célula.
    El primer grupo de acciones está regido por decisiones conscientes, el segundo grupo es operado por un mecanismo automático fisiológico del sistema nervioso central, es el sistema neurovegetativo. El organismo social, nuestra sociedad, funciona bien si respetamos esta forma de operar, estos niveles de decisión. Pretender decidir centralmente, en el actual nivel de desarrollo tecnológico, que compra, como invierte, que vende y en que cantidades cada empresa del país resulta excesivo, voluntarista en esencia. Esto no descarta que en empresas donde se funcione mal, se tome la decisión de intervenirlas de la misma forma que la sociedad se ve obligada a quitarle todas las libertades individuales a los que incumplen la ley.
    En el organismo humano, los médicos intervienen, incluso quirúrgicamente, pero sólo ante enfermedades, problemas y siempre a un costo para el organismo como un todo. Imaginemos ahora que la vida de un ser humano, toda su vida, transcurra en un quirófano, de operación en operación, pues carece de sistema neurovegetativo que automáticamente lo haga funcionar. Esto es lo que tenemos y no nos damos cuenta. Así viene funcionando el organismo económico cubano, que es lo mismo que decir, la sociedad.
    La toma del poder por los obreros y campesinos, la creación del Estado revolucionario, no significa que este sea infalible por representar los intereses de la mayoría del pueblo trabajador. La vida demuestra esta realidad cada día. Releyendo el Manifiesto Comunista se ve claro cuan consecuente la Revolución cubana ha sido con lo allí previsto, pero no siempre así en la economía, con la necesidad revolucionaria de aprender de la realidad de cada momento histórico y de cada país.
    Con el socialismo, la sociedad ha dado un salto cualitativo increíble al permitir a la mayoría acceder al poder, pero esto sólo crea las condiciones objetivas para una mejor dirección de los destinos del hombre. Significa la maduración del cerebro humano en la evolución del hombre, para seguir con el símil antropológico. Pero en ningún caso la perfección en la toma de decisiones y, mucho menos, que el cerebro, que tampoco es perfecto como todos sabemos, pueda sustituir las demás funciones del cuerpo humano, de la misma forma que el Estado de obreros y campesinos no puede sustituir todas las demás funciones de la sociedad, sus sistemas y órganos, incluido al mercado.
    El socialismo no es más que ponerle cerebro colectivo a la sociedad de forma tal que el mercado no siga reproduciéndonos como especie con un 30 % de ella creciendo económicamente hasta el suicidio. Es el socialismo el que frenará ese crecimiento incesante de nuestra especie que amenaza con eliminar a todas las demás y por ende a nosotros mismos.
    No es que ya el capitalismo no haya tenido cerebro, lo tiene, su estado es bien desarrollado, pero su limitado funcionamiento, voluntariamente subordinado al mercado, nos permite compararlo con los de los vertebrados más desarrollados y hasta con las primeras formas del homo sapiens, pero hasta ahí.
    El socialismo nace en lucha frontal contra el capital que ha convertido el mercado en su dios y centro de su universo. Pero el mercado es anterior al capital, surgió de la división del trabajo y ha evolucionado en cada etapa del desarrollo humano. Su papel, que ha durado unos cuantos miles de años, se extinguirá con el desarrollo tecnológico futuro y la necesidad ineludible de salvar al planeta Tierra. Un símil tecnológico es la rueda en el transporte terrestre, creo que fue ideada por los chinos hace 3 mil años y sigue rodando y perfeccionándose, a pesar de que los trenes de suspensión magnética y alguna que otra tecnología más sean sustitutos efectivos pero no aplicables en la extensión que hoy se usa, prácticamente en todo lo que se mueve creado por el hombre.
    Lo ya logrado por la automatización, la informática, la miniaturización, las comunicaciones y otras tecnologías nos lleva a pensar que esta sustitución paulatina del mercado sucederá en un relativamente corto espacio de tiempo. Para nosotros impulsar este desarrollo es decisivo y lo que hemos logrado en estos campos en los últimos años es poco si tenemos en cuenta que no existe una Intranet nacional poderosa y el nivel de informatización de la economía y de toda la sociedad es aún rudimentario.
    No es la voluntad del hombre la que puede eliminar el mercado, es la voluntad que nace en el hombre del socialismo, consciente de esta necesidad, la que puede desarrollar la tecnología necesaria para que esta sustitución sea objetivamente posible.
    Para el socialismo el mercado es, simplemente, otro instrumento económico más y de importancia, imprescindible para lograr sus objetivos productivos y de distribución. Esta es la principal conquista del ser humano con el socialismo, el establecimiento del centro consciente de decisiones como el rector de la sociedad en sustitución del mercado, pero no su abolición, mucho menos cogerle miedo o desestimar el papel que puede y tiene que jugar.
    El mercado no es el enemigo de la clase obrera y el campesinado en el poder, el enemigo es el capital. Volviendo al Manifiesto Comunista, no hay una sola palabra en este contra el mercado, ni incluso contra la propiedad en general. Allí los fundadores de nuestra ideología escribieron: ¨El rasgo distintivo del comunismo no es la abolición de la propiedad en general, sino la abolición de la propiedad burguesa.¨ Ahora sabemos que, incluso en el socialismo, persisten la propiedad del campesino, de los pequeños comerciantes y el autoempleo y abolirlos por decreto, además de conseguir enemigos gratuitos, afecta la economía y por tanto la sociedad.
    Hoy, después de más de 70 años de socialismo fallido en Europa y de los logros de China y Vietnam en su desarrollo económico que combinan 90 años de práctica socialista, Cuba incluida, con Partidos Comunistas en el poder, de Estados que gobiernan a nombre de la clase obrera y el campesinado, hay fundamentos suficientes para concluir que el mercado es imprescindible para la sociedad socialista, que de lo que se trata es de utilizarlo bien, en función de los intereses de la clase obrera en el poder mientras no se pueda objetiva y eficientemente sustituir.
    Para los que nos preocupan lo ¨daños colaterales¨ del mercado, que supone mantenernos dentro del ¨estrecho horizonte del derecho burgués¨, hay que decir: primero, que también la Planificación entraña ¨daños colaterales¨ bien serios de los que somos testigos en nuestro país, sobre todo si no se tienen en cuenta sus claras limitaciones y la imposibilidad objetiva de aplicarla como único instrumento de gestión económica en el socialismo; segundo, que es el estado de obreros y campesinos en el poder el que tiene que saber manejar estos daños con inteligencia para minimizarlos, ¨no hay de otra¨.
    Dada esta necesidad del mercado, la Planificación hay que definirla en base a las posibilidades objetivas que la división del trabajo y el desarrollo de las fuerzas productivas existen en la Cuba de hoy. Las posibilidades de la Planificación en el socialismo, que constituyen el avance real económico sobre el capitalismo, tienen que adaptarse a lo que objetivamente puede y debe planificarse para obtener mejores resultados económicos, sociales etc., lo que no es poco, pero esto requiere hablar con mayor extensión en otro momento.
    Lic. Antonio Díaz Medina
    Febrero de 2010

  3. Greg Dean Says:

    Wow, from decentralization to markets!? You can not be supported. Markets are the most violent experiment in civilizations’ history. There is no reason for market allocation when you have proper participatory planning. Read Michael Albert and his Participatory Economics model. If you aren’t creative enough yourself to think of beyond a dichotomy of central planning or markets then at least study others who have glimpsed beyond such simplistic binaries! Michael Lebowitz, Michael Albert and Robyn Hahnel are good places to start.
    You’re speaking of markets has robbed you of my support. Within the revolution everything, outside of it nothing.

Leave a Reply

XHTML: You can use these tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>