Boletín del SPD-29
Posted by pedro campos santos on 9 Febrero 2010
Oda al hermano herido
Félix Guerra
El terremoto estremece,
hace temblar y echa por tierra
casas, chozas, arrabales, polvo, calles y caminos:
luego debiera sobrevenir un temblor mundial
de solidaridad.
Tras el sismos que derrumba
Palacio Nacional, ministerios, catedral y hospitales,
una gigante ola de compasión esta obligada
a mojar las costas de Haití.
No compasión a distancia:
que se convierta en sangre inmediata y médicos in situ.
Tras la sacudida trágica, ¿no seria humano
una sacudida de la conciencia?
Los muertos no pueden
ser reparados ni dañados nuevamente, pero
los sobrevivientes urgen de una mano o las dos,
no lágrimas sino el brazo que ayude a levantar.
Terremoto televisado, radiado, publicado, nos remueve, pero no tanto como cuando se trata
de la tierra debajo de nuestros pies.
Necesitamos pensar el dolor.
El sufrimiento de aquellos, que por otra parte somos nosotros mismos asomados a las ventanas.
El grito de alguien
constantemente sobresaltado por el grito..
Haiti necesita sangre, ropa, consuelo, alimentos, agua, materiales de construcción, dinero, una mano fraterna
en el hombro:
no lo que sobra al bolsillo
sino la mayor ayuda que podamos ofrecer.
No donar nada.
Devolver al hermano herido lo que le falta ahora
y le arrebató siempre la adversidad.
En la hora del mayor dolor haitiano,
ayuda ecuménica, un tsunami de globalización amiga.
Individuo de cada rincón, gobierno de cada punto cardinal,
naciones con nombres y pueblos conocidos,
somos una sola especie y una sola humanidad.
Recibimos enormes heridas
en el pecho colectivo.
Si alguna vez creímos en el fin del amor
o en el fin de la historia,
es la ocasión para desmentir.
Comienza en este valle
un nuevo tiempo de lágrimas,
pero también una era de andar por la vida
con el corazón en la mano.
Tu sangre es mi sangre, mi sangre es nuestra sangre.
Poemas de la sangre cotidiana.
Cuba, enero 13 de 2010



Febrero 24th, 2010 at 9:38
Realmente un magnifico trabajo de Pedro Campos sobre el mercado y el socialismo. Le anexo a continuación algunas ideas que quisiera publicar al respecto.
Antes comentar lo siguiente:
El trabajo asalariado es la forma de explotación capitalista a diferencia de la servidumbre y la esclavitud. Esto es un hecho, pero no es sinonimo de capitalismo. Capitalismo es capital como relación social predominante que integra capital de todo tipo incluído el variable que se utiliza para el trabajo asalariado.
La intención de Pedro Campos es bien clara, pues el asocia al Estado de cualquier tipo con el capital, y con el capitalismo de estado, más o menos monopolista según su desarrollo.
El no concibe un Estado que no sea capitalista, de ahí la necesidad de identificar trabajo asalariado con capitalismo.
Su fundamento es bien sólido, la tendencia burocrática y estatista de la clase obrera en el poder puede y de hecho, convierte al estado de obreros y campesinos en tan explotador como cualquier capitalista de casta pura.
Pero aqui surge un problema bien práctico, el socialismo es una etapa de transición, es el nombre que le da Lenin a dicha etapa en el Estado y la Revolucion, aunque esto se confunde mucho en cosas que leo. La dictadura del proletariado es su forma de gobierno, de estado. No hay de otra, hablando prácticamente. Esto es un hecho más que probado en toda revolución de las ocurridas hasta ahora, gustenos o no el nombre, sobre todo viciados por el ¨democratismo¨ actual, más burgués que obrero.
Esta verdad obligó al comunismo de guerra, que, con una flexibilidad a envidiar Lenin y otros dirigentes soviéticos convirtieron en NEP prácticamente en meses, sino semanas. Lo que de práctica socialista ha venido después, es bien rica en realidades que demuestran lo que bien explica Pedro Campos en este artículo con relación al mercado, la mercancía en el socialismo. En el documento que le adjunto dejo esto mejor explicado como lo veo.
El problema es que la tendencia al burocratismo y al capitalismo de estado de los estados socialistas hay que conbatirlo con autogestión y cogestión obrera, que también suscribo, pero esto no nos puede llevar a enterrar a la dictadura del proletariado, al estado de obreros y campesinos y al trabajo asalariado mientras este sea una necesidad inapelable, así com la rueda para el transporte terrestre.
Mejor, el artículo lo anexare en otro envio para no hacer excesivamente voluminosa esta nota.
Febrero 24th, 2010 at 9:43
Aquí una segunda nota anexando el escrito que hice hace algunas semanas y deja claro lo que pienso sobre el mercado y el socialismo.
Cuba y el Mercado
Uno de los rasgos más negativos del sistema económico cubano actual es su excesiva centralización. Se parte del criterio que más centralización es más control sobre los recursos y por tanto mejor administración y más efectividad de los mismos. Los resultados económicos del país indican lo contrario. Pretender decidirlo todo desde el centro de dirección del país lo detiene o lo hace lento hasta la paralización.
Lo comparo con el organismo humano. Decidimos (hasta donde objetivamente sea posible) que comemos, a que hora y en que cantidad. No podemos tomar decisión alguna sobre: el tiempo que tomará la digestión, que jugos gástricos y en que cantidad participarán en la digestión en los distintos niveles del tubo digestivo, cuanto será absorbido por el organismo, y sobre todo, como será la alimentación de cada órgano o de cada célula.
El primer grupo de acciones está regido por decisiones conscientes, el segundo grupo es operado por un mecanismo automático fisiológico del sistema nervioso central, es el sistema neurovegetativo. El organismo social, nuestra sociedad, funciona bien si respetamos esta forma de operar, estos niveles de decisión. Pretender decidir centralmente, en el actual nivel de desarrollo tecnológico, que compra, como invierte, que vende y en que cantidades cada empresa del país resulta excesivo, voluntarista en esencia. Esto no descarta que en empresas donde se funcione mal, se tome la decisión de intervenirlas de la misma forma que la sociedad se ve obligada a quitarle todas las libertades individuales a los que incumplen la ley.
En el organismo humano, los médicos intervienen, incluso quirúrgicamente, pero sólo ante enfermedades, problemas y siempre a un costo para el organismo como un todo. Imaginemos ahora que la vida de un ser humano, toda su vida, transcurra en un quirófano, de operación en operación, pues carece de sistema neurovegetativo que automáticamente lo haga funcionar. Esto es lo que tenemos y no nos damos cuenta. Así viene funcionando el organismo económico cubano, que es lo mismo que decir, la sociedad.
La toma del poder por los obreros y campesinos, la creación del Estado revolucionario, no significa que este sea infalible por representar los intereses de la mayoría del pueblo trabajador. La vida demuestra esta realidad cada día. Releyendo el Manifiesto Comunista se ve claro cuan consecuente la Revolución cubana ha sido con lo allí previsto, pero no siempre así en la economía, con la necesidad revolucionaria de aprender de la realidad de cada momento histórico y de cada país.
Con el socialismo, la sociedad ha dado un salto cualitativo increíble al permitir a la mayoría acceder al poder, pero esto sólo crea las condiciones objetivas para una mejor dirección de los destinos del hombre. Significa la maduración del cerebro humano en la evolución del hombre, para seguir con el símil antropológico. Pero en ningún caso la perfección en la toma de decisiones y, mucho menos, que el cerebro, que tampoco es perfecto como todos sabemos, pueda sustituir las demás funciones del cuerpo humano, de la misma forma que el Estado de obreros y campesinos no puede sustituir todas las demás funciones de la sociedad, sus sistemas y órganos, incluido al mercado.
El socialismo no es más que ponerle cerebro colectivo a la sociedad de forma tal que el mercado no siga reproduciéndonos como especie con un 30 % de ella creciendo económicamente hasta el suicidio. Es el socialismo el que frenará ese crecimiento incesante de nuestra especie que amenaza con eliminar a todas las demás y por ende a nosotros mismos.
No es que ya el capitalismo no haya tenido cerebro, lo tiene, su estado es bien desarrollado, pero su limitado funcionamiento, voluntariamente subordinado al mercado, nos permite compararlo con los de los vertebrados más desarrollados y hasta con las primeras formas del homo sapiens, pero hasta ahí.
El socialismo nace en lucha frontal contra el capital que ha convertido el mercado en su dios y centro de su universo. Pero el mercado es anterior al capital, surgió de la división del trabajo y ha evolucionado en cada etapa del desarrollo humano. Su papel, que ha durado unos cuantos miles de años, se extinguirá con el desarrollo tecnológico futuro y la necesidad ineludible de salvar al planeta Tierra. Un símil tecnológico es la rueda en el transporte terrestre, creo que fue ideada por los chinos hace 3 mil años y sigue rodando y perfeccionándose, a pesar de que los trenes de suspensión magnética y alguna que otra tecnología más sean sustitutos efectivos pero no aplicables en la extensión que hoy se usa, prácticamente en todo lo que se mueve creado por el hombre.
Lo ya logrado por la automatización, la informática, la miniaturización, las comunicaciones y otras tecnologías nos lleva a pensar que esta sustitución paulatina del mercado sucederá en un relativamente corto espacio de tiempo. Para nosotros impulsar este desarrollo es decisivo y lo que hemos logrado en estos campos en los últimos años es poco si tenemos en cuenta que no existe una Intranet nacional poderosa y el nivel de informatización de la economía y de toda la sociedad es aún rudimentario.
No es la voluntad del hombre la que puede eliminar el mercado, es la voluntad que nace en el hombre del socialismo, consciente de esta necesidad, la que puede desarrollar la tecnología necesaria para que esta sustitución sea objetivamente posible.
Para el socialismo el mercado es, simplemente, otro instrumento económico más y de importancia, imprescindible para lograr sus objetivos productivos y de distribución. Esta es la principal conquista del ser humano con el socialismo, el establecimiento del centro consciente de decisiones como el rector de la sociedad en sustitución del mercado, pero no su abolición, mucho menos cogerle miedo o desestimar el papel que puede y tiene que jugar.
El mercado no es el enemigo de la clase obrera y el campesinado en el poder, el enemigo es el capital. Volviendo al Manifiesto Comunista, no hay una sola palabra en este contra el mercado, ni incluso contra la propiedad en general. Allí los fundadores de nuestra ideología escribieron: ¨El rasgo distintivo del comunismo no es la abolición de la propiedad en general, sino la abolición de la propiedad burguesa.¨ Ahora sabemos que, incluso en el socialismo, persisten la propiedad del campesino, de los pequeños comerciantes y el autoempleo y abolirlos por decreto, además de conseguir enemigos gratuitos, afecta la economía y por tanto la sociedad.
Hoy, después de más de 70 años de socialismo fallido en Europa y de los logros de China y Vietnam en su desarrollo económico que combinan 90 años de práctica socialista, Cuba incluida, con Partidos Comunistas en el poder, de Estados que gobiernan a nombre de la clase obrera y el campesinado, hay fundamentos suficientes para concluir que el mercado es imprescindible para la sociedad socialista, que de lo que se trata es de utilizarlo bien, en función de los intereses de la clase obrera en el poder mientras no se pueda objetiva y eficientemente sustituir.
Para los que nos preocupan lo ¨daños colaterales¨ del mercado, que supone mantenernos dentro del ¨estrecho horizonte del derecho burgués¨, hay que decir: primero, que también la Planificación entraña ¨daños colaterales¨ bien serios de los que somos testigos en nuestro país, sobre todo si no se tienen en cuenta sus claras limitaciones y la imposibilidad objetiva de aplicarla como único instrumento de gestión económica en el socialismo; segundo, que es el estado de obreros y campesinos en el poder el que tiene que saber manejar estos daños con inteligencia para minimizarlos, ¨no hay de otra¨.
Dada esta necesidad del mercado, la Planificación hay que definirla en base a las posibilidades objetivas que la división del trabajo y el desarrollo de las fuerzas productivas existen en la Cuba de hoy. Las posibilidades de la Planificación en el socialismo, que constituyen el avance real económico sobre el capitalismo, tienen que adaptarse a lo que objetivamente puede y debe planificarse para obtener mejores resultados económicos, sociales etc., lo que no es poco, pero esto requiere hablar con mayor extensión en otro momento.
Lic. Antonio Díaz Medina
Febrero de 2010
Julio 1st, 2010 at 17:34
Wow, from decentralization to markets!? You can not be supported. Markets are the most violent experiment in civilizations’ history. There is no reason for market allocation when you have proper participatory planning. Read Michael Albert and his Participatory Economics model. If you aren’t creative enough yourself to think of beyond a dichotomy of central planning or markets then at least study others who have glimpsed beyond such simplistic binaries! Michael Lebowitz, Michael Albert and Robyn Hahnel are good places to start.
You’re speaking of markets has robbed you of my support. Within the revolution everything, outside of it nothing.